Títeres de fiesta cada sábado
Creo te lo hemos contado otras veces, cada mañana de sábado posible, se viste con la alegría de las historias contadas por nuestros títeres. No es que sea imprescindible en la esencia misma de las Artes; sin embargo, preferimos, sin suprimir otros elementos semánticos del lenguaje visual, que nuestras obras eduquen, que los niños aprendan mientras disfruten.
Teatro de Mochila
Así le hemos llamado en algunas ocasiones a nuestra Mochila de Cuentos. Un retablo de improviso repleto de magia, colores y personajes.
Para los niños es un asombro ver salir tantas historias desde la mochila. A medida que fluye la obra y los personajes se alzan entre los ecos de las catacumbas y campiñas, bosques y ciudades, pequeños aprendices y grandes princesas…

Y ella, la Mochila, es un protagonista más en aquella fiesta de corazones palpitando a una. Y no puede ser de otra, porque así es el Teatro. Con esta magia que lo abarca todo y una mucha alegría para llenar el mundo de flores que no pueden marchitarse, ni reprimirse.
Esta es una mochila normal que hemos convertido en retablo ambulante que se nos hace cómoda para llevar al encuentro del público. Con ella hemos ido a barrios, escuelas, campos, comunidades distantes… Y, por qué no, también se ha presentado en teatros convencionales con espectáculos que han causado sensación en los espectadores.
El aura del escenario le envuelve entre sus alas de Fénix y le resurge con la soberbia de quien se sabe importante, por las historias que alberga en su seno.
El Jardín Internacional de los Títeres

El Jardín Internacional de los Títeres es un espacio creado por el Maestro Adalett en el jardín de su propio hogar. Allí niñas, niños, y familias en general, tienen las puertas abiertas para expresarse, narrar, leer cuentos, cantar, reír y, sobre todo, disfrutar del Teatro.
Pero, como les decía arriba, no solo vienen a ser el público, sino que nuestros pequeñuelos vienen a ser también protagonistas de este espectáculo. Junto a Rubita se dedican a expresar sus talentos artísticos a todo esplendor. Incluso a los más tímidos les vemos abrirse paso entre la multitud para declamar un poema archiconocido, recordar los cuentos clásicos que les enseñan en la escuela, o cantar, si, interpretar con esa alegría que les caracteriza.


Y nosotros estamos muy felices de trabajar con ellos en este barrio donde viven tan alejados de los teatros y demás espacios artísticos.
Con mucho cariño,
